BIENVENIDO AL MÁGICO MUNDO DE LA PESCA CON MOSCA.

BIENVENIDO AL MÁGICO MUNDO DE LA PESCA CON MOSCA.
La pesca con mosca es mucho más que un deporte, no solo exige una técnica y una coordinación fisica perfecta, sino tambien una concentración importante, una capacidad de invención y un sentido del ritmo y la armonia de todo en su conjunto que la aparenta más a un arte.
La pesca con mosca me ha permitido entrar en un mundo místico y unirme de forma muy fuerte a la naturaleza. Tambien me ha permitido conocer esta maravillosa provincia Leonesa, sus pueblos y sus gentes, sus montañas y valles, su gastronomia y tradiciones, y sobre todo sus rios, con su fauna y flora. Por todo ello estaré siempre agradecido.

miércoles, 7 de mayo de 2014

MOSCA AHOGADA CON SEDAL PESADO

La pesca con mosca seca no es la única modalidad de pesca con sedal pesado, tenemos además la mosca ahogada y la ninfa que conforman los tres componentes que completan la pesca con mosca artificial,  y que hacen que el pescador que desee capturar el mayor número de truchas opte por alguna de estas tres modalidades,  por tanto la elección no debe ser fruto de los gustos particulares de cada pescador sino que debe responder a las distintas condiciones ambientales y del comportamiento de las truchas que nos podamos encontrar en un determinado lugar y día,  otra cosa bien distinta es que muchos pescadores nos dejemos guiar por nuestros gustos personales sin tener encuenta el número de capturas, valorando más otros factores no menos importantes.
Frente a la pesca con mosca seca y la pesca de moda la ninfa, que parece haberse redescubierto recientemente,  la pesca con mosca ahogada con sedal pesado se presenta como la pariente más pobre,  algunos pescadores piensan que es una modalidad desprovista de todo interés,  algunos incluso llegan a afirmar que es una pesca de segundo orden y que se pueden emplear moscas de segunda clase, lo cierto es que para ser un buen pescador de ahogada es preciso poseer un sentido del agua muy desarrollado y con una seguridad de mano comparable a la pesca con ninfa.
Un pescador que practica esta modalidad,  capaz de aceptar sus reglas y ponerlas adecuadamente en juego, no puede quedar indiferente al verla tan poco practicada e ignorada de forma tan manifiesta,  la pesca con mosca ahogada tanto con sedal pesado como a la leonesa tienen las más depuradas normas de nobleza, nuestros antepasados ya pescaban así,  habiendo cambiado solamente con el paso del tiempo los aparejos y métodos de montaje, que en su concepción siguen inspirados en la labor de los pescadores y montadores Leoneses, que durante generaciones han sido la base incontestable de este tipo de pesca.
La inadecuada forma de pescar de algunos de seca que ocasionalmente se ponen con la ahogada, es lo que ha ocasionado el descrédito entre los pescadores de este tipo de pesca, sin tener encuenta que en esta modalidad pescar al toque con línea tensa y caña alta como si de la pesca al tiento se tratara es un error de manejo de las artificiales,  pescando así se puede afirmar que son preciosas muchas picadas o toques para clavar una trucha,  pues cuando se aprecian es ya demasiado tarde para dar el cachete, ¿ porqué razón ? Una trucha que toma una mosca ahogada en derivada muerta habre la boca y aspira un buen volumen de agua que saca seguidamente por los opérculos,  cuando la mosca toca su garganta es retenida y examinada y si nota que no es real la expulsa antes de tragarla, si pescamos con linea tensa no permitiremos a la trucha aspirar la mosca, y aunque la trucha consiga meterla en la boca la mayoría de los toques apenas serán perceptibles  reaccionando casi siempre tarde, incluso reaccionando a tiempo para dar el cachete lo único que conseguiremos es terminar de sacar la mosca de la boca de la trucha, argumentando que no ha sido bien tomada o que ha sido rechazada por no ser la adecuada,  comenzando entonces el baile de cambio de moscas,  tamaños más pequeños etc.
Existen algunas ocasiones en que el clavado de la trucha se produce solo por inercia, sobre todo en escenarios de corrientes fuertes, pero en la mayoría de los casos una simple picada o toque no significa que la trucha ya está clavada,  en un momento u otro tendremos que rematar y dar el cachete y esto son palabras mayores.  El cachete exige una buena vista,  control de las emociones,  buenos reflejos, una mano dulce y precisa, y algunas cosas más como una especie de sexto sentido que algunos pescadores poseen fruto de la experiencia adquirida a lo largo de muchos años y muchas horas de rio y que hace que estos pescadores claven trucha tras trucha,  mientras que el resto seríamos incapaces de apreciar el menor signo para hacer lo mismo.
Otro de los errores que se comete en este tipo de pesca es hacer vivir la mosca mediante el juego de tirones y descensos de la línea,  sin darse cuenta que la labor del pescador no es esa, cada mosca ahogada merced a los juegos de luz de las plumas ( fibras ) con el brillo,  textura,  el moteado y los tonos, así como la adecuada posición de las fibras junto con el movimiento de las corrientes deben dar su propia sensación de vida,  no hace falta recordar que en aguas paradas no es el mejor lugar para emplear esta técnica de pesca, pero nuestros antepasados esto ya lo sabían y las moscas ahogadas leonesas fueron diseñadas para nuestros rios de aguas cantarinas, por eso no han tenido la misma repercusión que la mosca seca exportada por los Ingleses y aceptada en todo el mundo, por tanto silueta, tamaño,  color y materiales de calidad son las propiedades de una buena imitación de mosca ahogada, que junto con una derivada natural procurando en todo momento que naveguen a la misma velocidad que la corriente en lances cortos y precisos con discreción en los movimientos es el secreto del éxito en esta modalidad de pesca.
La mosca ahogada quizás sea el único método que razonablemente se pueda practicar durante toda una jornada de pesca y toda la temporada,  sin embargo el mejor momento se produce durante las eclosiones de los insectos acuáticos y la subida de las ninfas emergentes hacia la superficie,  cuando la actividad entre dos aguas comienza a ser importante.  Lo ideal en estos casos es pescar con dos moscas ahogadas, una en punta y otra a sesenta centímetros empatada en un codal de ocho o diez centímetros,  algunos aficionados son partidarios de un montaje mixto,  osea la mosca de punta ahogada y la otra una mosca seca clásica o saltona ahogada leonesa, este montaje mixto está más bien indicado para cuando la temporada está algo avanzada y las eclosiones empiezan a ser importantes.
Tanto los modelos como el montaje de estas moscas ahogadas para sedal pesado no difieren o al menos no deberían diferir mucho de las moscas clásicas ahogadas leonesas, cuatro son básicamente las diferiencias a tener encuenta : El anzuelo de anilla para las de sedal pesado y de paleta para las leonesas, el grado de inclinación de las fibras de la pluma con respecto a la tija del anzuelo, que en las de sedal pesado deben estar en torno a los trenta grados para conseguir una derivada lo más natural posible,  mientras que en las leonesas pueden estar a setenta o más grados, también la diferencia en cuanto a la cantidad de fibras empleadas para las alas deben ser escasas, aproximadamente la mitad que para las leonesas, con el fin de que el hundimiento se produzca rápido,  otra diferiencia es que en estas moscas se pueden emplear tanto pluma de riñonada como de cuello, pero siempre de gallo vivo y de la mejor calidad.
Ni que decir tiene que estas moscas no deben llevar ningún tipo de plomado y tanto para confeccionar el cuerpo como la brinca es aconsejable la seda, ya que este material dota a la mosca de mayor sensación de vida y movilidad dentro del agua al quedar las fibras repartidas uniformemente pegadas al cuerpo como si de un imago o subimago muerto arrastrado por la corriente se tratara, la cabeza tampoco debe ser asegurada con pegamento porque este material deteriora y distorsiona tanto la seda como la cabeza,  por último los cercos son optativos y depende de cada montador, los más expertos aconsejan prescindir de ellos.


Montaje con pluma de riñonada sin cercos
Aspecto de la mosca sumergida1. Fijamos el hilo de montaje dejando espacio para la cabeza y también para presentar posteriormente el penacho de fibras para confeccionar las alas 2. Sujetamos la seda para formar el cuerpo y al mismo tiempo también sujetamos cuatro o seis fibras de riñonada para formar los cercos, procurando que queden bien alineados con la tija del anzuelo y en una longitud igual a esta y dejamos ocho o diez centimetros sobrantes del hilo de montaje para anillar posteriormente el cuerpo 3. Formamos el cuerpo dandole una forma ahusada y lo brincamos uniformemente 4. De una pluma de riñonada arrancamos las fibras de un lado de la pluma que más o menos tengan la misma longitud, las agrupamos y las presentamos procurando dejarlas a la altura del final de la curvatura del anzuelo, las fibras en ningún caso se deben cortar, y con la parte brillante hacia arriba 5. Con el hilo de montaje fijamos la inclinación forzando si hiciera falta con alguna vuelta en dirección al cuerpo y presionandolas contra la base de este para que se levanten 6. Con la uña del dedo gordo presionamos en la base del penacho de fibras a la vez que hacemos un ligero movimiento a un lado y a otro para repartir uniformemente las fibras que deberán tener una abertura de ciento ochenta grados más o menos, asegurando el nudo final.


Montaje con pluma de cuello y cercos1. Una vez terminado el cuerpo fijamos una pluma de cuello de gallo vivo de un tamaño de fibras acorde al largo de la tija del anzuelo, en este caso no es necesario que llegen hasta el final de la curvatura, y lo enrollamos como si se tratara del collar de flotación de una mosca seca procurando no cargarlo en exceso para conseguir una inclinación correcta de las fibras 2. Lo llevamos hacia atras con la ayuda de los dedos de la mano izquierda y damos las vueltas necesarias con el hilo de montaje por encima de la base de las fibras, con lo que las forzaremos a ir hacia atras y asi dejarlas en la posición deseada, haciendo posteriormente el nudo final.


Moscas ahogadas leonesas